20 de agosto de 2012

Aunque a veces tenga ganas de mandarlo a la re mierda, me encanta que el chaboncito me haga el aguante cada noche, porque a pesar de que sean unas palabras, videos, imágenes intercambiados en el chat yo me siento re acompañada. Y está bueno que no te hagan sentir sola (por más que sea detrás de un montón de cableríos y todas esas cosas tecnológicas que hacen posible la comunicación vía internet)
Anoche, en mi vida, se rodó una escena que nunca antes se había presentado. Bueno, al menos no como debería. El pibe, malviajero, se enojó conmigo porque en el bar donde estábamos me encontró "muy muy cerquita" de un chabón que no era él. Fue un momento re parejita (lo qué) pero gracioso al fin. Hasta parecía encabronado de verdad.  
-"Vos sabés que soy un inseguro"
-"Ah porque yo no"
Hubiera estado mejor si hubiera sido una pelea más grosa que concluyera en sexo reconciliatorio pero eso no me va a ocurrir en mucho tiempo, si es que me va a ocurrir alguna vez.